Poder levantar la vista para
comenzar una nueva caída en el olvido. Esa mirada que se pierde entre el paso
incesante de la vida a tu lado. Un suspiro que te remata en el último instante
de la caminata. Un inicio que te lleva a la siguiente parada sin refugio. El
ataque de necesidad que te manda a parar por completo tu vida. Una vida parada
para conseguir contrarrestar lo que en el fondo de los fondos estás perdiendo. Se
acabó, el momento de estar, necesitar, esperar, buscar y encontrar se presenta
y esta vez no es el momento de bajarse y estar de rodillas hasta un nuevo mundo
que llegará por inercia. Es el preciso instante en el que uno deja que le
inunde la rutina perdida, es el momento de no pararse más y de dejar bien claro
que vuelve a ser la hora de abrir; así que, silencio.
Llegas al lugar, que te recibe con un silencio frío, o al menos así es como te deja, y allí está la luz que buscabas, que te hizo llegar hasta ese punto que ni imaginabas, ¿acaso existe? Te deslumbra una sonrisa, que aclaras a ver tras ese fogonazo que te deja sin palabras. Es el silencio que llega a la hora de abrir.
viernes, 17 de enero de 2014
domingo, 19 de mayo de 2013
Blanco y Negro
Un día
cualquiera. Un lugar cualquiera. Y una mirada perdida que busca en su nublada
lluvia de ideas, algún color con el que identificarse.
Esta mirada
tiene claro cuál es su tono de colores, blanco y negro. Toda una paleta de
colores grisáceos de los que disfrutar a partir de ahí.
Lo bonito de
esta gama de colores es que no sabes cuál tocará en tu día a día. Nada tiene
que ver con el color de las nubes. Aunque esto, nunca se sabe.
En cierto
momento y en cierto lugar, esa mirada perdida deja de buscar entres sus
pensamientos para encontrar entre los rayos del sol más deslumbrante. A partir
de aquí toda una vida queda por delante, con el color como tono y forma de
vida. Ya nada depende de ese blanco o negro, el color inunda la vida de una
paleta que hasta entonces había estado iluminada por los pareceres de una vida
insulsa.
Se acabaron
esos días que dependían del color de las nubes. Aquellas que sobrevolaban una
cabeza vacía de pensamientos. Ahora en tu mente solo quedan cartuchos de
recarga infinita, con la mayor gama de colores posibles.
domingo, 5 de mayo de 2013
Lagañas mañaneras
Las lagañas encarcelaban a
sus cada vez más diminutos ojos. Se
perdían entre visiones de oscuridad y ráfagas de una tímida claridad que
arremetía contra sus párpados. Al principio no parecía más que un sueño que quería
despertarlo. Tan solo eran rápidas visiones de oscuridad. El cansancio pareció
haber desaparecido y sus rugosos dedos destrozaron las lagañas para dejar
entrar la luz. Ese movimiento la asustó. Él llegó a verla, fue un instante, una
centésima de segundo, pero la vio.
Cuando ya pudo ver la realidad
reflejada en el bostezo que daba, se dio cuenta del problema que acaba de ver
en casa. No es algo agradable de ver al despertar, aunque supo acometer la
tarea que le planteaba el día.
La noche llegó antes de lo
esperado. Entre idas y venidas, había pasado la tarde fuera de casa. Al llegar
encontró algún jarrón roto, lo que hizo que se impacientara aún más.
Se fue a la cama con la sensación
intranquila de quien quiere estar al pie del cañón durante una batalla decisiva
para el transcurso de un país. Antes de que se diese cuenta las lagañas habían
vuelto a su cara, aunque el despertar fue mucho más tranquilo que el anterior.
Un salto lo hizo aparecer en la realidad de un nuevo día. Bajó rápido y fue
directo a la trampa. Victoria. Allí estaba en la jaula que tanto había tardado
en encontrar. Al verlo chilló y arremetió contra los laterales metálicos, pero
ya no podía salir de allí. La casa estaba a salvo y la incursión del roedor no
duró mucho.
jueves, 7 de marzo de 2013
Un mundo feliz
Las sonrisas son las que miden la felicidad, ¿del mundo? Un
trozo de pan, un beso o la cabeza gacha
y la mirada perdida en una pantalla miden la verdadera felicidad, ¿de la vida o
del momento?
Disfruten de sus sonrisas. Disfruten de su mundo. Disfruten
de su vida.
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