Es
incomprensible cómo los momentos difíciles son poco valorados (entre comillas),
si los comparamos con los que uno se queda. Los que uno de verdad quiere tener
en su memoria al final no son los complicados, ni los que ha ido a buscar. Los
que de verdad uno guarda en su memoria, hasta el fin de sus días, son los
momentos tontos. Esos momentos que sin venir a cuento no significan nada, pero
a la larga lo son todo. Esos gestos que no tienen nada más que lo que son,
gestos. No le hace falta nada más a la persona que tienes a tu lado. Llena mi
vida de momentos tontos y de gestos sin más.
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